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  • Mujeres y niñas en el Catatumbo: aumenta violencia de grupos armados y persiste inoperancia estatal

    Mujeres y niñas en el Catatumbo: aumenta violencia de grupos armados y persiste inoperancia estatal

    Entre las mayores violaciones a los derechos humanos está el reclutamiento y utilización de niñas y adolescentes por los actores armados, la trata con fines de explotación sexual de mujeres colombianas y venezolanas, afectadas por el desplazamiento interno y la migración forzada, además de la persecución en contra de lideresas locales

    Por Rosalinda Hernández C.

    Siguen encendidas las alertas sobre las graves violaciones a los derechos humanos contra mujeres y niñas en la subregión del Catatumbo y en localidades receptoras de población desplazada por la guerra, como Cúcuta, en el departamento Norte de Santander, frontera con Venezuela, según advierte un informe del comité de expertas de la OEA que hace seguimiento a la implementación de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará)

    Tras una visita técnica realizada en febrero a Colombia, la delegación confirmó un «continuum» de violencia agravado por el recrudecimiento del conflicto armado, aunado a la inoperancia o debilitada respuesta institucional.

    El trabajo en terreno se nutrió a partir de los relatos recogidos de 40 mujeres y diversas fuentes oficiales que revelan una crisis humanitaria sin precedentes, además se identificó nuevas dinámicas de violencia en la evolución del conflicto armado: la utilización de tecnologías digitales para la trata y las redes de explotación en plataformas webcam (violencia sexual digital)  como mecanismos de coerción y control social.

    «La instrumentalización de mujeres en funciones forzadas de cuidado de personas heridas, enterramiento de cuerpos o limpieza y servidumbre para estructuras armadas», es otros de los patrones que ha proliferado y que cita el informe.

    La invisibilización y desprotección de las víctimas quedó marcada como una constante en donde el Estado colombiano responde con «herramientas obsoletas» y rutas de atención fracturadas. La debilidad institucional en zonas de control criminal anula la capacidad de investigación, generando una violencia institucional que revictimiza a quienes buscan justicia.

    Entre los perfiles de mayor riesgo, los expertos identificaron cuatro grupos críticos en situación de vulnerabilidad extrema: víctimas de violencia doméstica en zonas de conflicto, mujeres bajo control de grupos armados, lideresas sociales perseguidas y población migrante (principalmente venezolana) expuesta a esclavitud sexual.

    La mayoría de los casos y testimonios que sustentan el informe del comité de expertas de la OEA sobre la tragedia humanitaria que viven niñas y mujeres han sido documentados por la organización Mujer, Denuncia y Muévete (MDyM) que acompaña a víctimas y sobrevivientes en Norte de Santander.

    “Este sistema se sostiene en el clasismo y el sexismo, normalizando que sean, mayoritariamente, mujeres y niñas en situación de vulnerabilidad quienes ponen el cuerpo, mientras que quienes compran -en su mayoría varones con poder económico, social vinculados al crimen organizado y los grupos armados – ejercen una posición de dominio”, denuncia la abogada Alejandra Vera, directora de esta corporación.

    “Nombrar correctamente estas realidades no es un detalle semántico, es una postura política y ética. El lenguaje importa porque visibiliza o encubre la violencia. Decir “trabajo sexual” o “gestación subrogada” sin cuestionar las condiciones materiales puede diluir las dinámicas de poder y ocultar las desigualdades que las sostienen” insiste Vera.

    Exigencias urgentes a Colombia

    Para frenar esta crisis, el comité de la OEA que integra el Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI), le exige al Estado colombiano implementar con urgencia una hoja de ruta sustentada con cuatro pilares: Servicios itinerantes, que consiste en desplegar salud y justicia móvil en el territorio y regularizar de inmediato a mujeres migrantes mediante el Permiso por Protección Temporal (PPT).  Paz con Enfoque de Género: garantiza la participación femenina en mesas de diálogo y exigir a grupos armados el cese del reclutamiento y la violencia sexual, con verificación de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (MAPP/OEA).

    Pese al panorama desolador, la delegación en su análisis conclusivo, resaltó el compromiso de las duplas de la Defensoría del Pueblo, las secretarías de las mujeres y las mujeres integrantes de la Policía Nacional, quienes operan con recursos limitados y bajo altos riesgos de seguridad para atender a las víctimas en terreno.

    La violencia de género en Colombia

    El 2026 inició con cifras alarmantes en cuanto a la violencia extrema en contra de mujeres, niñas y adolescentes en Colombia, de acuerdo a cifras presentadas recientemente por la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General de la Nación. Solo en enero se reportaron 28 feminicidios consumados, con mayor incidencia en departamentos como Quindío y Santander.

     La violencia intrafamiliar es la categoría con el mayor volumen de víctimas en el país, ensañándose principalmente con las mujeres adultas.  Al inicio de 2026 la situación sigue siendo crítica: sólo durante el mes de enero se reportaron 1.901 casos. En este periodo, las mujeres mayores de 18 años continúan siendo el grupo más afectado con 1.333 registros, seguidas por 197 casos en menores de edad.  Cabe anotar que existe un subregistro preocupante de 371 casos donde no se logró determinar la edad de la victima.

    La libertad e integridad sexual en Colombia revela una realidad desgarradora: la niñez y la adolescencia son el blanco principal de agresiones, representando sistemáticamente más del 50% de los casos totales reportados ante las autoridades.

    El resumen de 2025 consolidó una cifra desoladora: de casi 16 mil delitos sexuales contra mujeres,  8.644 víctimas fueron niñas y adolescentes. Esta tendencia de extrema vulnerabilidad infantil se mantiene en el arranque de 2026; solo en el mes de enero, de los 963 casos registrados, 453 correspondieron a menores de edad, evidenciando que el entorno sigue siendo hostil para el desarrollo seguro de las niñas en el país.

    Explotación sexual imparable

    Una de las formas más crueles de violencia es la representada por la explotación sexual, el registro de 2025 cerró con 151 casos específicamente en niñas y adolescentes. Al corte del 31 de enero de 2026, ya se han reportado 5 nuevos casos.

    En cuanto a la trata de personas, se mantiene como una de las violaciones más graves a los derechos humanos en el país, con una incidencia que se concentra estratégicamente en zonas de frontera, regiones insulares y las principales capitales. Este delito, que explota la vulnerabilidad socioeconómica de las mujeres, cerró el año 2025 con un total de 193 víctimas reportadas.

    Al inicio de 2026, la tendencia persiste con 6 mujeres víctimas registradas solo durante el mes de enero. De estas, la mayoría son mayores de 18 años, aunque se reportan 2 casos en niñas y adolescentes, evidenciando que las redes de tratantes no discriminan rangos de edad en sus procesos de captación.

    Al evaluar el impacto por cada 100.000 habitantes, el reporte de la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General de la Nación identifica tres focos críticos de prevalencia:

    Norte de Santander: Por su condición fronteriza, es un punto neurálgico donde las redes de trata aprovechan los flujos migratorios.

    San Andrés, Providencia y Santa Catalina (SAI): Su ubicación geográfica la hace vulnerable a la trata con fines de explotación en el contexto turístico.

    Bogotá: Como principal centro urbano, actúa tanto de nodo de captación como de destino.

    Durante el primer mes de 2026, departamentos como Arauca (0,72) y nuevamente Norte de Santander (0,12), junto a la capital del país, lideran las tasas de registro, lo que confirma la necesidad de fortalecer la vigilancia en los corredores viales y puntos de control migratorio.

    Grupos armados aumentan el control sobre las mujeres

    El informe anual de la ONU Derechos Humanos revela una perspectiva alarmante: más allá del conflicto, las estructuras armadas están ejerciendo un control sistemático sobre la autonomía reproductiva y la salud de las comunidades, una vez que se mantienen patrones de violación sexual, explotación y embarazos forzados como mecanismos de control.

    Otra grave vulneración  ejercida por los grupos armados es el control sanitario coercitivo, al restringir el uso de anticonceptivos, monitoreo de pruebas de ITS y el bloqueo a servicios básicos de salud.

    Las mujeres indígenas, afrodescendientes y migrantes son las principales víctimas siguen siendo poblaciones en alto riesgo al enfrentar daños físicos y psicológicos profundos en zonas de «silencio epidemiológico».

    Ante este desgarrador escenario, el informe concluye que la ausencia del Estado y el cierre de centros de salud en zonas críticas han permitido que estos grupos dicten las normas sobre la vida y la integridad de las mujeres, agravando una crisis humanitaria que requiere atención urgente.


  • OIM presenta un nuevo mapa de servicios de protección para población migrante

    OIM presenta un nuevo mapa de servicios de protección para población migrante

    La herramienta, desarrollada junto a instituciones locales, reúne ubicaciones y contactos de servicios públicos gratuitos en la frontera con Colombia. Este primer mapa de su tipo busca facilitar el acceso a asistencia y fortalecer la respuesta institucional en el marco de la estrategia nacional de prevención de la violencia.

    Por Rosalinda Hernández

    Táchira, Venezuela. Durante una visita oficial al estado Táchira, frontera con Colombia, la Jefa de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Venezuela, Lia Poggio, encabezó la presentación de una nueva herramienta destinada a fortalecer el acceso a servicios de protección para la población migrante y comunidades locales. La actividad se realizó en el marco de la conmemoración de los 20 años de presencia de la OIM en la entidad.

    La iniciativa es el resultado de un esfuerzo conjunto entre la OIM, el Instituto Autónomo Consejo Nacional de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (IDENNA), la Fundación de la Familia Tachirense, el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (CISP) y otros actores clave del estado. Su objetivo central es facilitar el acceso a información confiable y actualizada sobre servicios públicos gratuitos, con especial énfasis en la protección de niños, niñas y adolescentes, y en la respuesta a la violencia basada en género.

    Guía para migrantes y retornados

    Previo a este lanzamiento, la OIM había realizado un mapeo general de servicios disponibles para personas migrantes en el estado. El nuevo producto va un paso más allá: se trata de un mapa detallado, con direcciones y ubicaciones exactas de instituciones y organismos que brindan atención en áreas críticas de protección.

    El mapa está disponible inicialmente para los municipios San Cristóbal, Ureña y San Antonio, (frontera con Colombia) zonas clave por su dinámica migratoria. Su finalidad es que las personas que salen del país o regresan puedan identificar fácilmente dónde solicitar asistencia.

    Entre los servicios incluidos se encuentran:
    • Programas de prevención de la violencia.
    • Atención a sobrevivientes de violencia basada en género.
    • Asistencia a víctimas de trata de personas.
    • Contactos de órganos receptores de denuncias.
    • Información sobre la Defensoría Pública, el Tribunal de Violencia contra la Mujer y el Ministerio Público.
    • Servicios especializados para la protección de niños, niñas y adolescentes, incluyendo el Consejo de Protección y las instituciones que brindan atención diferenciada.

    El material está publicado en la página web del municipio y distribuido en formato impreso para facilitar su consulta por parte de la ciudadanía.

    Un mapa único para Táchira

    Alex Rigol, jefe de la suboficina de la OIM para Táchira y Apure, destacó que este es el primer mapa de servicios de protección de su tipo en el estado. Explicó que la herramienta busca visibilizar servicios públicos gratuitos que muchas veces la población desconoce, presentándolos de forma visual, gráfica y de fácil comprensión.

    El mapa fue validado y desarrollado en coordinación con autoridades locales y forma parte de un esfuerzo liderado por el CISP, la OIM y con la participación de organizaciones locales, nacionales e internacionales. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) también acompaña esta iniciativa, destacó Rigol.

    Aunque no existen mapas idénticos a nivel nacional, este proyecto se suma a otros esfuerzos para visibilizar servicios de protección y podría replicarse en otras regiones del país. La iniciativa se enmarca en la estrategia nacional de Naciones Unidas para la prevención y respuesta a la violencia.

    Aquí puedes descargar el mapa de servicios: https://alcaldiasancristobal.gob.ve/mapa_servicios.php

  • Mujeres migrantes en América del Sur siguen enfrentando riesgos graves y persistentes durante su tránsito

    Mujeres migrantes en América del Sur siguen enfrentando riesgos graves y persistentes durante su tránsito

    Por Rosalinda Hernández

    Las rutas migratorias en América del Sur continúan representando un escenario de alto riesgo para las mujeres en tránsito; así lo dejan saber los hallazgos del informe Mujeres en el tránsito migratorio a través de América del Sur publicado el 31 de agosto de 2025 por el Mixed Migration Centre (MMC).

    Robos, extorsiones, sobornos y violencia verbal son parte de los peligros cotidianos que enfrentan, según revela la reciente investigación. A estos se suman riesgos específicos de violencia sexual —como el abuso y la explotación— que, aunque advertidos por informantes clave, muchas veces pasan inadvertidos para las propias mujeres migrantes.

    Las condiciones adversas del trayecto tienen un impacto profundo en la salud sexual y reproductiva. Situaciones como la gestación, la lactancia y la menstruación ocurren en entornos inadecuados, exponiendo a las mujeres y a sus bebés —nacidos o por nacer— a riesgos como infecciones, desnutrición, bajo peso al nacer, síndrome de choque tóxico, morbilidad e incluso mortalidad.

    El estrés constante, la incertidumbre del camino y el duelo migratorio también afectan la salud mental de las mujeres. Los testimonios recopilados reflejan sentimientos de tristeza, frustración, temor y culpa, evidenciando la carga emocional que implica el tránsito migratorio.

    Ante estos desafíos, muchas mujeres desarrollan estrategias de autoprotección: mantenerse en contacto con sus familias, planificar el trayecto y viajar acompañadas, son algunas de las medidas más comunes. Sin embargo, las estrategias de cuidado emocional son escasas, y persiste una falta de herramientas para enfrentar las dificultades psicológicas del viaje.

    La división tradicional de roles de género también se mantiene durante el tránsito. Las mujeres son quienes asumen principalmente el cuidado de niñas, niños y personas dependientes, además de encargarse de la alimentación y las compras del grupo de viaje.

    Aunque existe una respuesta humanitaria en varios puntos de las rutas migratorias, esta sigue siendo insuficiente. Casi la mitad de las mujeres encuestadas reportó no haber recibido ningún tipo de asistencia durante su trayecto, y la mayoría manifestó tener necesidades urgentes no cubiertas, especialmente en cuanto a dinero en efectivo, alojamiento y atención médica.

    Metodología y perfiles

    El informe se fundamenta en datos cuantitativos y cualitativos recopilados por el Mixed Migration Centre durante los años 2024 y 2025 en siete países de América del Sur: Perú, Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay, Colombia y Brasil. El objetivo principal fue identificar y comparar las experiencias migratorias de mujeres y hombres en tránsito, con especial atención a los riesgos, necesidades y mecanismos de protección implementados por las mujeres migrantes.

    La investigación incluyó encuestas 4Mi —con un módulo diseñado específicamente para este estudio— aplicadas a 2.571 personas migrantes entre el 3 de diciembre de 2024 y el 9 de mayo de 2025.

    La muestra se dividió por sexo: 1.103 mujeres conformaron el conjunto de datos primario, mientras que 1.468 hombres integraron el grupo de control. Esta segmentación permitió analizar las experiencias particulares de las mujeres migrantes en comparación con sus pares masculinos.

    Los datos cuantitativos ofrecieron información sobre perfiles demográficos, riesgos enfrentados, experiencias vinculadas a la gestación, lactancia y gestión menstrual, división sexual del trabajo, estrategias de autoprotección, necesidades durante el tránsito y acceso a asistencia humanitaria.

    Recopilación de información cualitativa

    La dimensión cualitativa se desarrolló mediante entrevistas semiestructuradas en profundidad realizadas en Perú y Chile. Participaron:
    • Catorce mujeres adultas migrantes provenientes de Venezuela y Colombia
    • Nueve informantes clave de organizaciones que trabajan con mujeres migrantes en ambos países.

    Estas entrevistas permitieron explorar temores, experiencias relacionadas con la higiene y la lactancia, roles asumidos en el marco de la división de género del trabajo, barreras para la autoprotección —especialmente en salud mental— y necesidades no cubiertas durante el trayecto migratorio.

    Si trabajas en migración, derechos humanos, salud, género o simplemente quieres comprender mejor los desafíos que viven miles de mujeres en su búsqueda de seguridad y dignidad, este informe es una lectura imprescindible.

    Accede al documento completo en Mixed Migration Centre – Mujeres en tránsito migratorio en América del Sur

  • Reportaje “Mujeres que salvan mujeres” gana el premio CONNECTAS de Periodismo Colaborativo en IPYS 2025

    Reportaje “Mujeres que salvan mujeres” gana el premio CONNECTAS de Periodismo Colaborativo en IPYS 2025

    La pieza destaca el trabajo conjunto entre periodistas, medios y organizaciones de la sociedad civil para visibilizar las graves afectaciones que implica la explotación sexual de mujeres migrantes entre Venezuela y Colombia

    Este trabajo, desarrollado desde dos geografías distintas y bajo un enfoque transfronterizo, destaca no solo por su rigor investigativo y sensibilidad narrativa, sino por el esfuerzo colectivo que permitió visibilizar una de las problemáticas más crudas en la región: la explotación sexual de mujeres en contextos de migración forzada y violencia estructural.

    Durante la ceremonia de premiación, las autoras y también cofundadoras del proyecto Laboratorio Migrante, expresaron su emoción y compromiso con el ejercicio de un periodismo ético, valiente y transformador. “Este premio es de todos los periodistas, especialmente de quienes han tenido que migrar o están detenidos en Venezuela”, expresó Hernández, visiblemente conmovida. Por su parte, Jiménez celebró el valor del reconocimiento como un impulso para continuar narrando historias que merecen ser contadas: “Siempre va a valer la pena hacer periodismo”, afirmó.

  • “Mujeres que salvan mujeres” gana el Premio Sofía Imber de periodismo escrito

    “Mujeres que salvan mujeres” gana el Premio Sofía Imber de periodismo escrito

    El galardón destaca el poder del periodismo para visibilizar las violencias silenciadas que enfrentas las mujeres migrantes y generar impacto social desde el exilio

    Por Laboratorio Migrante

    La Asociación de Periodistas Venezolanos en el Exterior (APEVEX) otorgó el Primer Lugar del Premio “Sofía Ímber” de Periodismo Escrito —en su segunda edición— al reportaje “Mujeres que salvan mujeres: al auxilio de las víctimas de explotación sexual entre Venezuela y Colombia”, realizado por las periodistas Paula Andrea Jiménez y Rosalinda Hernández.

    Este reconocimiento exalta la rigurosidad investigativa y la sensibilidad narrativa con que ambas comunicadoras retratan el drama de las mujeres migrantes víctimas de trata en la frontera colombo-venezolana, dando visibilidad a las redes de apoyo que surgen desde las comunidades mismas.

    La ceremonia de entrega se celebró el pasado 27 de junio de 2025, en el auditorio de Urbe University (estado de la Florida, Estados Unidos). Durante el evento, los directivos de APEVEX destacaron la labor de los periodistas venezolanos que, desde el exilio y la migración, continúan ejerciendo un periodismo comprometido, ético y transformador, manteniendo viva la esencia de informar con propósito.

    Con este galardón, APEVEX busca reafirmar el valor del periodismo que, además de informar, dignifica y aspira generar cambios en las realidades de las poblaciones con mayores condiciones de vulnerabilidad.